
Los venezolanos, o quizás toda la raza humana en su totalidad; tendemos a quejarnos por todo, no nos detenemos por nada a la hora de replicar algo, ya sea por que consideramos que es necesario resaltarlo, o solo porque sí. En este caso una oportunidad impelable se adhiere a las costillas de “los divisados”, un equipo que engrosó las filas de participantes de este 1er red bull carruchas race.
A partir de estas líneas damos inicio y hacemos honor a esa facultad que nos caracteriza a todos, nos llamaremos los “doña lamento”… (Esperamos liberarnos un poco de esta carga emocional negativa, luego que terminemos de escribir el post). No sabemos a ciencia cierta si fue por falta de experiencia o por tedio de los organizadores, que en la entrada para los competidores, no se paseo por las cercanías algún individuo respectivamente uniformado o identificado, que pudiera guiarnos al bendito lugar de aguante, o al imperialmente llamado: “pits” ( zona destinada a la asistencia técnica de “las carruchas” que participan en una carrera) simplemente llegamos, y una vez allí, fueron “los Piecapiedras” quienes nos recibieron, es decir, otra carrucha.
Seguidamente, mas o menos 20 min. Después apareció una inquieta y azorada muchacha que nos donó unas cuatro bandejas cuyo contenido era alimenticio “gracias Dios”, o gracias a la ¿red bull? Al fin nos iban a dar alas, porque estábamos con el ala muerta ya, y tan temprano… Unos sándwiches mas jugos naturales y papas rufless creo, total que dimos inicio al sofocante día… (Pasare por encima de algunos detalles que ya fueron relatados en el post anterior).

Empezaron a entregar credenciales, brazaletes y todo este material p-o-p- que provoca aún cargar encima; (por aquello de la emoción) por este lado todo iba andando, cuando empezó a arreciar el caloron empezaron las interrogantes acerca de la bebida; que por razones obvias esperábamos fuesen unas refrescantes “red bull” y que, mas refrescantes aún estuvieran a nuestra disposición totalmente gratis, pues, así fue. Luego de varias horas nos correspondía tomar el podio de salida, Cuando arribamos, todos en sus puestos y listos… ¡no sonaba la música!... el sonido era totalmente “pírrico” (aprovechando que es la palabrita del momento).
Ya, resignados a la pérdida, continuamos como buenos intérpretes, riendo y corriendo tras la carrucha hasta que al final nos resistimos al hecho de que en la llegada no existiera, ni en un barato espejismo, alguien de la organización que siquiera te diera un arrullo o te hiciera sentir unos microsegundos protagonista de aquel “momento inolvidable”…nada de eso, en contra debías desaparecer con tu mamotreto (estado actual del air Wilson”) de la pista, o de la calle…ya que venía otra carrucha, con el mismo destino quizás, que la de nosotros y necesitaba el espacio libre.
Reflexivamente hablando, no es muy complicado entender que lo más importante (aunque muchos se empeñen en querer creer que eso no es así) en una carrera, ¡es ganar!... de una u otra forma. En las carreras de este tipo, existen como constante unos lineamientos de evaluación además de “la velocidad”… que no pueden ¡por nada! ser obviados.
“La creatividad” y “la capacidad de montar un show o espectáculo”. Estos; no se evidenciaron definitivamente, en el evento. Otros que andaban de parranda eran los jueces, que hasta ahora ignoramos quienes eran, incluso llegamos a mentar como hacedoras de este oficio de momento, a Monica Pascualotto y a Sabrina Salvador, que lo mas probable es que ese domingo estuvieron allí, haciendo las veces de “animadoras” (tarea que unánimemente tildamos de patética y poco profesional) más por el aburrimiento dominical que por los reales que percibieron…quien sabe…

Pero más allá del “sobrio” reconocimiento de algunas “fallas” o mas bien ausencias de protocolo al final de los finales, tenemos a bien, recordarles a la gente encargada de estos espectáculos de sano esparcimiento y diversión múltiple, que no en vano, otorgan un tiempo de 2 meses y medio casi, para la creación de esta fantasía que debe rozar con la realidad como lo es: “una carrucha”; ha de ser porque están consientes del trabajo que implica (bien por Uds.).Entonces, porque no darle mas mérito a esos detallazos del después “de”.
Ahora bien, para abandonar por completo esta retahíla de lamentos y quejas, por si fuera poco; ¡tata ta tan!! Un

Buzón de sugerencias:
.Preparar el área de llegada: esto con el fin de recibir a los carrucheros, ubicarlos en una estación en la que de presencien el evento hasta el final, para así apreciar a todos los demás competidores.
.Enumerar los galardones: Se nos ocurre que premien por separado la creatividad, (en todo su contexto) el espectáculo de los participantes, inclusive hasta la peor carrucha (Esto, pensando en aquellos que les escasean quizás las herramientas, el tiempo, en fin…) la idea es valorar e incentivar en todo sentido a los atrevidos concursantes.
.Escoger de una manera concienzuda a quienes serán los oradores u animadores, para así lograr una expectación aún mayor en los espectadores y en los equipos carrucheros.
.No estaría demás, que quienes llevan a cuestas el definir y erigir un trofeo con el que resulte ganador de cualquiera de las categorías, soporte en su haber alguna experiencia de tipo competencia automovilística al menos, y si es en carruchas pues mejor… No dudamos que le sobren los recursos a esta emblemática marca, para hacerlo posible.
.Y como buenos, triunfalistas, sugerimos un adicional musical, ¿Por qué no? En nuestra capital abundan, pululan, bandas de esas “mata tigres”, que por menos de una caja de red bull embullarían a los presentes.
Así pues, damos un finiquito a este tema surrealista y vistoso, que formo parte de nuestras vidas estas últimas horas; esperamos poder ponerle freno a este ataque de locura y diversidad critica al menos “por ahora”…. En cuanto se nos presente otro festín o incluso este mismo, el año próximo; tengan en cuenta que por allí hay cuatro megalómanos que no perdonan a nadie…ni a ellos mismos…